miércoles, 9 de septiembre de 2015

Alimentos transgénicos

Alimentos transgénicos



Los alimentos transgénicos son aquellos alimentos a los que se les han insertado genes exógenos (de otras plantas o animales) en sus códigos genéticos.
La ingeniería genética se puede hacer con plantas, animales o bacterias y otros microorganismos. Los humanos hemos producido cultivos y criado animales para obtener características deseables durante miles de años. Por ejemplo, criamos perros desde poodles hasta gran danés y rosas desde las miniaturas con olor dulce hasta las rosas rojas que viven más tiempo pero carecen de olor de hoy en día.

La cría selectiva con el tiempo creó estas amplias variaciones, pero el proceso dependía de que la naturaleza produjera el gen deseado. Los humanos entonces elegían aparear los animales o plantas individuales que portaban ese gen particular, con el fin de hacer que las características deseadas fueran más comunes o más pronunciadas.




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Funciones


·         Los posibles beneficios de los alimentos transgénicos incluyen:
Alimentos más nutritivos
Alimentos más apetitosos
Plantas resistentes a la sequía y a las enfermedades, que requieren menos recursos ambientales (como agua y fertilizante)
Disminución en el uso de pesticidas
Aumento en el suministro de alimentos a un costo reducido y con una mayor vida útil
Crecimiento más rápido en plantas y animales
Alimentos con características más deseables, como papas (patatas) que absorben menos grasa al freírlas
Alimentos medicinales que se podrían utilizar como vacunas u otros medicamentos
·         Los riesgos potenciales incluyen:
Las plantas y los animales modificados pueden tener cambios genéticos inesperados y dañinos.
Los organismos modificados se pueden cruzar con organismos naturales. Esto puede llevar a la extinción del organismo original u otros efectos ambientales impredecibles.
Las plantas pueden ser menos resistentes a algunas plagas y más susceptibles a otras.

 

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Beneficios de los alimentos transgénicos

Si bien el proceso de creación de alimentos transgénicos puede acarrear varios efectos secundarios, no sólo en la salud de las personas, sino también en los especímenes utilizados para el procedimiento, hay que reconocer que aportan ciertos beneficios que han permitido que la investigación para la mejora de estos productos continúe.
Beneficios de los alimentos transgénicos

Desventajas de los alimentos transgénicos:
Sin embargo, a pesar de las ventajas que pueden aportar para quien los consume, muchos expertos y organizaciones se oponen a la comercialización de los alimentos transgénicos, principalmente por los daños al medio ambiente y a la salud que estos pueden causar, entre ellos:
Incremento de sustancias tóxicas en el ambiente.
Perdida de la biodiversidad.
Contaminación del suelo.
Resistencia de los insectos y hierbas indeseadas ante medicamentos desarrollados para su contención.
·         Beneficios de los alimentos transgénicos
Algunos de los beneficios de los alimentos transgénicos, entre otros, son:
Alimentos con mejores y más cantidad de nutrientes..
Mejor sabor en los productos creados.
Mejor adaptación de las plantas a condiciones de vida más deplorables.
Aumento en la producción de los alimentos con un sustancial ahorro de recursos.
Aceleración en el crecimiento de las plantas y animales.
Mejores características de los alimentos producidos a la hora de cocinarse.
Capacidad de los alimentos para utilizarse como medicamentos o vacunas para la prevención y el tratamiento de enfermedades

Posibles intoxicaciones debido a alergias o intolerancia a los alimentos procesados.
Daños irreversibles e imprevesibles a plantas y animales tratados

 
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Desventajas de los alimentos transgénicos:
Sin embargo, a pesar de las ventajas que pueden aportar para quien los consume, muchos expertos y organizaciones se oponen a la comercialización de los alimentos transgénicos, principalmente por los daños al medio ambiente y a la salud que estos pueden causar, entre ellos:
Incremento de sustancias tóxicas en el ambiente.
Perdida de la biodiversidad.
Contaminación del suelo.
Resistencia de los insectos y hierbas indeseadas ante medicamentos desarrollados para su contención.
Posibles intoxicaciones debido a alergias o intolerancia a los alimentos procesados.
Daños irreversibles e imprevesibles a plantas y animales tratados



miércoles, 2 de septiembre de 2015

Historia de la agricultura

La agricultura es el arte del cultivo y explotación de la tierra con el objeto de obtener productos con fines humanos o con destino a los animales domésticos.

Existen variadas disciplinas y toda una infraestructura agrícola, científica e industrial alrededor de estas actividades. Se incluyen en estas prácticas el estudio, acondicionamiento de las tierras, cultivo, desarrollo, recolección, transformación, distribución, etc.

Se trata de una actividad muy antigua, con origen en la prehistoria, y es actualmente un sector económico indispensable y fundamental en la alimentación mundial.

Se estima que la agricultura se ha desarrollado desde hace unos 8.000 a 10.000 años. Desde entonces todos los pueblos de la Tierra han reconocido el valor que las plantas cultivadas tienen para la alimentación humana y de los animales domésticos.

Algunos vegetales se han hecho tradicionales en muchos países, e incluso en determinados de ellos se han convertido en monocultivos, y en la fuente más importante de ingresos.

Entre las variadas producciones agrícolas, se distinguen algunos productos muy importantes para el ser humano, tales como los cereales, trigo, maíz, centeno, arroz, caña de azúcar, remolacha azucarera, aceite, verduras y frutas.

En cuanto a la alimentación animal, son importantísimos los piensos a base de granos de la soja, maíz forrajero y sorgo.

No todas las producciones agrícolas tienen valor alimentario, también existen numerosos cultivos dedicados a producir materias para la industria, tales como el caucho, semillas oleaginosas para fabricar pinturas o compuestos químicos sintéticos, plantas para la obtención de fibras, etc.

Se reconoce el valor de la agricultura al comprobar que casi la mitad de la población mundial se dedica a esta actividad, aunque es cierto que su distribución es muy variable. Así, mientras que en África y Asia superan el 60 por ciento de la población, en los Estados Unidos y Canadá apenas alcanza el 5 por ciento. Por su parte, en América del Sur la población dedicada a estas tareas es casi la cuarta parte; en Europa Occidental supone alrededor del 7 por ciento; y en los países de la Federación Rusa y los englobados en la antigua Unión Soviética alcanza el 15 por ciento.

Cazadores recolectores




Tipos de agricultura

En el neolítico se practicaba una agricultura itinerante (y que todavía hoy practican algunos pueblos primitivos), que consistía en abandonar las tierras una vez han sido agotados sus recursos y buscar nuevos suelos productivos. Actualmente la agricultura ha evolucionado hasta alcanzar carácter industrial, donde la ingeniería genética, química y tecnología mecánica juegan papeles fundamentales.

Se distinguen varios tipos de agricultura:

Extensiva

La agricultura extensiva es aquella en la que se realizan labores sencillas, y en los que se emplean abonos orgánicos, como estiércoles, prescindiendo totalmente de los fertilizantes artificiales. Es un tipo de agricultura defendible desde el punto de vista ecológico, pues la tierra no suele estar sujeta a la presión que imprimen otras actividades, como la agricultura intensiva o industrial.



Trigo:fundamental en la dieta humana.





Intensiva o industrial

La agricultura intensiva o industrial es aquella en la que se realizan labores complejas, y que depende totalmente de fertilizantes artificiales para su óptimo desarrollo. Los suelos producen habitualmente de forma continuada, lo que implica la necesidad de restituir también continuamente los elementos minerales que ya fueron asimilados por las plantas; esto supone tener que enfrentarse a la larga a variados problemas medioambientales, derivados no sólo del frecuente uso de productos químicos, sino también de la imperiosa necesidad de asegurar las cosechas contra plagas y enfermedades mediante pesticidas, herbicidas, etc., que pueden terminar finalmente introduciéndose en la cadena alimenticia.

Biológica

La agricultura biológica nació para dar respuesta a los problemas planteados por la agricultura intensiva. Se trata de una actividad cada vez más demandada por los consumidores, respetuosa con el medio ambiente y la salud. Este tipo de agricultura recurre a métodos naturales para luchar contra las enfermedades y plagas, y rechaza la utilización de pesticidas y fertilizantes sintéticos.

Parcelaria

La agricultura parcelaria está limitada a superficies dispersas y reducidas. Existen muchas regiones en el mundo que por sus características orogr
áficas están dedicadas a este tipo de agricultura. Un ejemplo son los andenes o terrazas andinas prehispánicas y que aún existen en la altiplanicie guatemalteca, donde se cultiva maíz, alubias y calabazas; y café en las zonas más bajas de las laderas.

                                                              Variación de cultivos.

Monocultivo

La agricultura de monocultivo es una actividad que está especializada en un único producto. Aunque los agricultores de subsistencia de todo el mundo suelen cultivar variados vegetales, no suele ser así en el caso de las grandes explotaciones de carácter comercial. Así, muchas explotaciones producen sólo café, té, cereales, cacao, o caucho. Un ejemplo es la dependencia de Tailandia del arroz, que es uno de los mayores productores del mundo de esta graminácea; o Sri Lanka, que depende enteramente de la producción de té.


Cuando se dedica una superficie a la producción de una sola especie, suele proporcionar mayores beneficios económicos, ya que se simplifica la gestión del suelo, la producción y su comercialización. Sin embargo, puede dar lugar a la concentración de plagas que, aunque habitualmente suelen ser controladas, pueden en ocasiones producir la devastación y pérdida de la producción. La diversidad de cultivos es una ventaja contra este problema, pero está limitada por las características de los suelos, clima, y otros factores de carácter económico.